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Si seguís con asiduidad nuestro blog, sabréis que hemos hablado ya del problemática de las bombillas fluorescentes y de la realidad de las llamadas “bombillas de bajo consumo”. En esta ocasión queremos ofreceos un poco más de información, de carácter más técnico, que os sirva para hacer una elección correcta cuando tengáis que adquirirlas y que os ayude a disipar también algunas dudas.

Una cosa que recomendamos es, siempre, antes de realizar una compra, por pequeña que sea, darle un vistazo al catálogo de los fabricantes para conocer cuál es su oferta. Esta es una acción a la que poco a poco nos vamos acostumbrando, pero nos tenemos que concienciar de su importancia y necesidad.

Habitualmente, a la hora de comprar un nuevo vehículo, una televisión o un teléfono móvil, nos pasamos horas en internet o en tiendas especializadas analizando cuales son los modelos de los que disponemos, cuáles nos gustan más o menos, nos informamos de las características técnicas y por último los comparamos con el resto para poder decidir cuáles es la mejor compra (y, sobretodo, la que mejor cumple con nuestras necesidades). Con las bombillas tenemos que hacer lo mismo, porque no todas sirven por igual, y porque podemos generar nuevos ambientes y sensaciones en nuestro hogar o jardín únicamente jugando con la luz. Como se deduce del título del post, para cada necesidad hay una bombilla. Pero tenemos que saber antes cuáles son nuestras necesidades.

Eso si, al principio, os explicamos alguna terminología que generalmente aparece en los envases de bombillas, lámparas y luminarias, y  que es importante conocer.  Posteriormente algunos aspectos a tener en cuenta a la hora de adquirir vuestras lámparas o bombillas:

¿Qué es…?

_Lumen: es la unidad internacional para medir el flujo luminoso.

_Flujo luminoso: es la medida de la potencia luminosa percibida.

_Lux: es una unidad de medida basada en el lumen. Un lux equivale a un lumen por metro cuadrado. Para hacernos una idea de la proporción, en un salón de una vivienda iluminado artificialmente hay alrededor de 50 lux, y en una oficina correctamente iluminada, unos 400 lux.

_W (Watio, o Vatio): es la unidad de medida para la potencia.

_Potencia de la lámpara (el término técnico para las bombillas es el de lámpara, y el lugar donde va colocada, luminaria): Cantidad de energía eléctrica capaz de transformar en energía lumínica, en función de su rendimiento. Hay que tener en cuenta que mayor potencia mayor rendimiento lumínico (eficacia) y, por tanto, proporcionalmente más luz.

_Rendimiento lumínico o eficacia: Es la relación entre la luz producida (lúmenes) y la potencia eléctrica consumida (watios). Los máximos teóricos son 220 lum/w para luces continuas, y 650 lum/w para luz monocromática. Cuanto más intensidad tenga nuestra lámpara más luminosos serán los objetos, pero si la luz de la bombilla elegida es monocromática, los colores no se distinguirán claramente y veremos peor los objetos. De esta forma, en pasillos con cuadros colgados, o en habitaciones en las que nos interesa resaltar algunos elementos o generar diferentes espacios (de lectura, donde comer, etc) es interesante utilizar bombillas de espectro continuo, que tienen un menor rendimiento luminoso. A día de hoy podemos encontrar productos que tienden más hacia uno u otro. De esta forma, nos encontramos con lámparas en las que podemos elegir mayor luminosidad o mejor rendimiento de color.

Como ya se ha dicho un poco más arriba, cuanta más potencia tenga una lámpara, más eficiente es. Esto, que se tiene muy en cuenta en iluminación exterior, en interior se queda un poco al margen, porque los espacios son más contenidos y los efectos buscados son otros. Lo que si que es cierto es que resulta más eficiente tener una lámpara de 120W que no dos de 60W. Lo que hay que tener en cuenta es, por ejemplo, si en nuestra cocina o salón nos interesa más o estamos más cómodos con la luz que emite un portalámparas con sólo una de 120 W o uno que tenga dos de 60W.

_Color de la luz. El color de la luz, o el color de luz que emite una lámpara, se define a través de una escala comparativa de temperatura, por eso se mide en ºK, o grados kelvin. Valores muy altos indican que la luz que emite la lámpara es blanca-azulada (luces frías), y para valores bajos, que la luz es blanco-anaranjado, (luces cálidas). Para tener una idea de la escala, la luz de una cerilla es de 1700ºK, la luz del sol directa es de 5600ºK o la luz de una lámpara de xenón, de 6420ºK.
Si nuestra intención es la de crear un espacio acogedor, ínitmo, por ejemplo para un salón, tendremos que buscar lámparas que tengan efectos “cálidos”, con unos valores de hasta unos 4000-4500ºK. En cambio, si queremos espacios vivos, con una gran sensación de luz, tendremos que optar por lámparas de unos 5000ºK hacia arriba.

_Rendimiento de color. El rendimiento de color de las lámparas nos expresa la veracidad o al proporción real con que se ve el color de los objetos. La medida se expresa en % y puede ir desde cifras negativas (-20%) hasta el máximo de veracidad (100%). Se considera como luz veraz a la natural, la que proviene del sol, reproducida en laboratorio mediante lámparas de luz estándar.

_Tipo de conexión: Nos permite identificar en qué portalámparas podemos colocar las bombillas. Se identifican con un código alfanumérico, por ejemplo: E27s. En este caso, que sería una bombilla típica de rosca estándar: E (Tipo de portalámparas: Rosca tipo Edison) 27 (diámetro portalámparas: Rosca Edison estándar) s (número de contactos: contacto sencillo).

_Aparellaje eléctrico necesario: Algunas lámparas, como son las incandescentes, funcionan directamente conectadas a la red eléctrica. Otras, en cambio, como pueden son las del tipo LED, necesitan de un aparellaje eléctrico auxiliar, conformado por reguladores, iniciadores, etc. Algunas llevan estos componentes incluidos en la lámpara. Otros, es el portalámparas el que los lleva. Una de las razones principales por las que las lámparas LED son más caras es este, ya que necesitan una cantidad de electrónica para poder funcionar que el resto no.

_Distribución de la luz: La luz que sale de las lámparas (bombillas) es, como norma general, difusa, y en todas direcciones. Según la forma de ésta (en forma de U, esféricas, en espiral, etc) pueden aparecer direcciones predominantes de la luz.
Hay algunos tipo de lámparas, varios modelos de incandescencia fundamentalmente, en los que la lámpara incorpora un reflectores que permite distribuir y concentrar la luz según las necesidades hacia objetos concretos.
Uno de los problemas que se achacan a las luces de tipo LED es precisamente este, que la distribución es excesivamente lineal, y en ocasiones parecen cañones de luz que no iluminan bien espacios cerrados. Por eso hay que elegir bien si este es el tipo de luz que queremos para nuestro espacio, aunque sean las que menos consumen (y las más caras).

_Durabilidad y Número de encendidos: Este apartado quizá sea el más importante, y el que más hay que tener en cuenta a la hora de adquirir cualquier tipo de lámpara.
Las lámparas están fabricadas con una duración limitada y un número de encendidos “programado”. Además, y esto si que es muy importante, la durabilidad depende en general de las horas de funcionamiento, y del número de encendidos.

A las lámparas de incandescencia no les afecta el número de encendidos, y se fabrican para durabilidades específicas en general cortas. Lo habitual es 1000 h para incandescencia estándar y 2000 h para las de incandescencia mejoradas y halógenas. La durabilidad de las lámparas “de bajo consumo” depende enormemente del tiempo en que permanecen encendidas y del número de encendidos. Antes de decidir su adquisición deberíamos interrelacionar estos dos factores, para de esta forma poder predecir su probable duración. La duración de este tipo de bombillas se calcula para tiempos de permanecer continuamente encendidas de seis a ocho horas. Para tiempos menores su durabilidad se ve reducida considerablemente, de forma que si van a pasar a estar encendidas a ciclos de sólo una hora (una o varias veces al día, pero sólo una hora cada vez) , pueden reducir su vida útil hasta alcanzar sólo el 70%. Si sólo estarán encendidas aproximadamente media hora, pueden bajar hasta el 50%.

Esto significa que si yo tengo un espacio en el que coloca una luz que no va a estar encendida mucho tiempo, o se apagará o encenderá a menudo, no es lo más adecuado colocar una lámpara de bajo consumo, ya que el incremento de precio de estas bombillas con respecto a su consumo no será compensado antes de que se funda. Por tanto, para estas situaciones, es necesario buscar alternativas si queremos respetar el medio ambiente y el bolsillo al mismo tiempo. En estos casos, las incandescentes mejoradas suelen ser la mejor alternativa (consumo-precio). Las lámparas LED tienen una alta durabilidad (10 años, aproximadamente el doble de las fluorescentes) pero su precio todavía es muy elevado. Hay que analizar si el portalámparas o el efecto que queremos conseguir con la compra y uso de esta luz vamos a querer que sea perdurable en el tiempo, para compensar el desembolso tan elevado al principio. La única pega de estas lámparas es que con el paso del tiempo disminuye su flujo, pero sin dejar de funcionar.

_Coeficiente de depreciación de las lámparas e Influencia del voltaje: A lo largo de la vida útil de la lámpara, y conforme pasa el tiempo, la luz que producen es cada vez menor. Su vida acaba cuando se funden o se estropea algún mecanismo interno. Sin embargo, hay algunas lámparas fluorescentes no llegan a dejar de producir luz, pero su rendimiento va disminuyendo, hasta que es aconsejable su reposición aunque no hayan dejado de emitir luz porque el flujo que emiten no es el adecuado para nuestras necesidades. Hay que tener en cuenta que las bombillas están fabricadas para unas condiciones de funcionamiento eléctrico (voltaje) concretas. Todos sabemos que en ocasiones el voltaje de las redes sufre variaciones, no ajustándose exactamente con los estándares, llegando incluso a oscilaciones muy perceptibles. Lo mismo sucede con el estado de la red eléctrica de nuestros hogares, al que hay que realizar un correcto mantenimiento para evitar esto, y, al mismo tiempo, ahorrar luz.

Y esto, ¿por qué?. Porque, en general, si el voltaje es mayor que el
normal, la lámpara produce más luz, consume más y además reduce su durabilidad. Incrementos de sólo un 10% en la tensión de la red de nuestra vivienda puede suponer que la vida útil de nuestras bombillas se reduzca hasta sólo un 25 o 30% del total.

_Condiciones de encendido y reencendido: Hay lámparas cuya emisión de luz es inmediata cuando pasa la electricidad. Este es el caso, por ejemplo, de las lámparas incandescentes. En cambio, hay lámparas cuya emisión de luz tarda desde unos segundos a varios minutos para producir luz suficiente, como el caso de algunas fluorescentes o de bajo consumo. Este es otro aspecto a tener en cuenta, porque podemos incurrir en utilizar una cantidad de energía innecesaria, y un gasto en bombillas excesivo para el uso final que le demos.

Como podéis ver, parece que elegir la mejor bombilla no es tan fácil. El abanico de productos disponibles es muy grande, agrupados, eso sí, en pocas tecnologías lumínicas diferentes. A esto se le suma con que cada fabricante nos intenta vender su producto como el mejor, y parece que cada nueva tecnología (como es ahora el LED) sustituirá al resto.

La conclusión que podemos obtener es que cada tecnología tiene un uso más adecuado (a la espera de la solución definitiva), y que debemos ser consciente de que utilizar un tipo de bombillas en un espacio que no es el correcto, nos puede acarrear en el largo plazo, mayor coste económico, y mayor coste ambiental (por un mayor uso de bombillas).
De esta forma, saber bien cuál es el uso que le vais a dar, su ubicación, y el número de horas que estará en uso es imprescindible antes de realizar la adquisición/adquisiciones. De esta forma, podréis filtrar un poco por cuál es la tecnología que mas interesa. Y así, con esto claro, elegir cuál es la mejor bombilla del casi infinito catálogo en el que podemos elegir.

¡Esperamos que os haya sido útil!

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Descubre en rincones del planeta, 14 cuevas asombrosas que te dejarán boquiabierto:

La cueva de Tham Lod, Tailandia La cueva de Tham Lod, Tailandia

La cueva del glaciar de Mendenhall, Alaska La cueva del glaciar de Mendenhall, Alaska

La cueva Devetashka, Bulgaria La cueva Devetashka, Bulgaria

La cueva Ellison, USA La cueva Ellison, USA

La cueva de Neversink, USALa cueva de Neversink, USA

La cueva de Vatnajökull, Islandia La cueva de Vatnajökull, Islandia

La cueva Orda, Rusia La cueva Orda, Rusia

La cueva Son Doong, Vietnam La cueva Son Doong, Vietnam

Las cuevas de Eisriesenwelt, Austria Las cuevas de Eisriesenwelt, Austria

El sótano de las Golondrinas, México El sótano de las Golondrinas, México

La Gruta de Jeita, LíbanoLa Gruta de Jeita, Líbano

La Cueva de la Flauta de Caña en Guilin, China La Cueva de la Flauta de Caña en Guilin, China

Las Cavernas de Carlsbad, Nuevo MéxicoLas Cavernas de Carlsbad, Nuevo México

Río subterraneo de Puerto Princesa, FilipinasEl río subterraneo de Puerto Princesa, Filipinas

 

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vertido petróleo

Según la información proporcionada por la Guardia Costera de los Estados Unidos, un barco que transportaba petróleo chocó contra otra embarcación este sábado cerca de la costa de Houston (Texas), provocando el derrame de unos 650.000 litros de fuel en la bahía de Galveston, que conecta con el Golfo de México.

Por fortuna, el impacto entre los barcos sólo habría afectado a un tanque de fuel con 168.000 galones y según informa el comunicado:

“La cantidad de petróleo derramado no es alarmante, sino que la principal preocupación es la seguridad del personal de emergencia”

La Guardia Costera se encuentra en estos momentos inspeccionando la zona afectada por el vertido en busca de sulfuro de hidrógeno y otros gases amenazantes para la salud y el medio ambiente, aunque según informa el Houston Chronicle, por el momento no se han detectado concentraciones que puedan considerarse peligrosas.

A pesar de no considerar alarmante el volumen del vertido de fuel, existe cierta preocupación por el impacto medioambiental que este puede producir, ya que se ha producido en una zona de migración de aves y que nos encontramos en el período del año en que se producen las migraciones.

Algunas de las medidas que se han tomado para paliar la repercusión del accidente es la prohibición de tránsito de embarcaciones por las zonas del canal cercanas al lugar del vertido.

La ONG Galveston Bay Foundation dedicada a la protección del medio ambiente, ha convocado a voluntarios para las tareas de limpieza del mar y animales afectados.

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AlimentaciónvsSalud

Hace un par de semanas leíamos una noticia cuanto menos curiosa: los médicos de un hospital en Boston recetan a algunos de sus pacientes el uso del sistema de alquiler de bicis de la ciudad.

Forma parte del programa “Prescribe-a-Bike” (Receta una bici), lanzado conjuntamente por el Ayuntamiento de Boston y el Boston Medical Center, para facilitar el acceso a las rentas más bajas al sistema de alquiler de bicis de la ciudad y de paso, mejorar la salud de sus ciudadanos. En palabras del alcalde Marty Walsh: “Prescribe-a-bike es el enlace entre la salud y el transporte, y asegura que más residentes tengan acceso al sistema de alquiler de bicicletas Hubway”.

Lo cierto es que nos parece fantástica una noticia como esta. Quizá haya quien la pueda atacar de moralista (quienes son los médicos para decirnos con qué medio de transporte me tengo que desplazar) o de populista (¿desde cuando los políticos se preocupan también por nuestra salud?¿hay elecciones pronto?) pero lo cierto es que todo lo que sea facilitar y favorecer el acceso al transporte público menos contaminante (en este caso el sistema local de alquiler de bicicletas) está pero que muy bien.

En nuestro país sabemos muy bien lo bien que funcionan estos servicios. Sólo hay que mirar a ciudades como Barcelona, Sevilla o Valencia, cuyos sistemas de Bike-sharing funcionan bastante bien, y con un número cada vez mayor de usuarios.

Quizá todavía demasiado vehiculoprivado-dependientes, no nos damos cuenta del enorme potencial que alberga nuestro país para dejar aparcado el coche en casa y movernos con otro tipo de vehículos. Nos vanagloriamos del buen tiempo que tenemos, y de los pocos días de lluvia a lo largo del año. Estos factores (entre muchos otros) mueven a millones de turistas de latitudes altas hacia nuestra tierra, pero nosotros seguimos sin sacar todo el potencial.

Hay estudios que dicen que la mayoría de los trayectos urbanos realizados con el vehículo privado tienen menos de 4 km de distancia. ¿Os imagináis la cantidad de dinero que nos ahorraríamos si no tuviésemos que pagar por nuestros vehículos, y luego mantenerlos? ¿Y lo que ahorraríamos en combustible? ¿y si parte de ese dinero que se quema en nuestras gasolineras, se destinara a calentar hogares, no sería la factura energética más barata?¿y si anduviéramos más en lugar de coger el coche para desplazarnos hacia 10 o 15 manzanas de nuestras viviendas, o ir a la universidad?

Esto son sólo reflexiones que dejamos encima de la mesa. Es probable que la industria del automóvil se nos lanzara encima, igual que las energéticas. Pero oye, hay que reinventarse, ¿no? o eso es lo que le dicen a los agricultores,… y a la gente que pierde sus empleos.

Pero en este post no nos vamos a centrar en estas reflexiones, sino en el motivo que ha movido a Boston a llevar adelante este iniciativa: la obesidad y los problemas de salud relacionados con ésta.

Como sabemos, mientras en los países desfavorecidos sus ciudadanos pasan sus penurias por llevarse algo a la boca, en los países ricos nos permitimos el lujo de tirar comida y tener problemas de sobrepeso.  No nos engañemos, este tipo de enfermedades generan muchísimo dinero a empresas farmacéuticas y estéticas.  Porque esto es como todo: hay quien ve un problema, y hay quien ve una oportunidad. Y si uno se puede lucrar, pues mejor.

Pero quizá el problema va más allá, y me centro ahora en la industria agroalimentaria (con ciertos nexos no poco disimulados con las farmacéuticas). Sólo nos gustaría que durante un día, analicéis el tipo de publicidad que recibís y cuanta de esta tiene que ver con productos agroalimentarios. Que cuando vayáis al supermercado, os paréis un segundo a pensar y analicéis qué proporción de éste se dedica a productos envasados y metidos en cajas o paquetes (y que, por lo tanto, han pasado por la industria agroalimentaria) y cuánto a producto fresco. Ahora ya sabéis la magnitud del problema. Por el tipo de proceso de elaboración que tiene, los productos manufacturados que se comen degradan los compuestos naturales, que en ocasiones se sustituyen por otros de origen sintético, y todo se entrelaza con sustancias químicas que cuanto menos deberíamos pensar si hacemos bien en tomarlas o no (los componentes E-, grasas hidrogenadas, etc). Resulta curioso además, el sorprendente precio bajo que tienen (cuando han sido procesadas, envasadas y transportadas) en comparación con el producto qué se considera fresco (que también ha sido recogido pero solo transportado). Y ya por último, que pensemos en qué proporción se consumen unos y otros, si en un supermercado medio más de ¾ partes de éste se destina a los productos transformados.

Con esto no queremos insinuar que la industria agroalimentaria tiene la culpa de los problemas de salud de la gente. La ciudadanía tiene la genética que tiene, los hábitos que puede o quiere tener, y los recursos que puede tener. La industria agroalimentaria produce como a ellos les interesa, mirando de una forma un poco laxa los efectos sobre la salud que sus productos tienen sobre sus consumidores, y utilizando en ocasiones una publicidad que quizá no sea del todo veraz. Pero lo que si queremos decir es, si de verdad la administración pública vela por nuestros intereses y nuestra salud, como se demuestra con acciones como la vista en Boston y numerosas ciudades más, ¿por qué no el aprieta un poco antes a la industria agroalimentaria? ¿Por qué no exigen que produzcan alimentos más saludables y respetuosos con el medio ambiente? ¿Por qué no apoya más a los productores de productos fresco, como verdura y carne, para que las grandes superficies no marquen los precios y les asfixien? ¿Por qué no trabajar en todas las líneas de la cadena alimentaria? ¿Por qué no mejorar e implementar planes de alimentación saludable en colegios? ¿De verdad el futuro pasa por que nos tengamos que alimentar como los astronautas?

Sabemos la importancia del sector agroalimentario, a escala nacional y a escala global, un sector que mueve miles de millones, aunque no debemos olvidarnos que lo hace a un alto precio. Casi cada mes aparecen productos nuevos en los estantes de los supermercados, y nos parece genial que se investigue, y que los ciudadanos cada vez tengamos más oferta sobre la que poder elegir.  Lo que no nos parece tan bien es que luego se destinen cantidades enormes de dinero a resolver problemas que quizá se podían haber evitado.

Eduquemos en saber comer. Eduquemos en salud. Y sobre todo, exijamos que los productos que nos venden sean lo menos insaludables posibles. Las condiciones sanitarias de éstos serán increíbles. Pero,  ¿cuantos de esos componentes que aparecen en el apartado Ingredientes son realmente inocuos para nosotros, y para el planeta?

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plantas fluorescentes

Si es la primera vez que oyes esto, no pienses que nos hemos vuelto locos, o que os estamos tomando el pelo, no es así. Las plantas fluorescentes o luminiecestes son ya una realidad. Incluso si quieres, las puedes comprar por internet en glowingplant.

¿Qué son las plantas fluorescentes?

Supongo que a alguno se le ha podido pasar por la cabeza esas imágenes tan especulares que James Cameron generó para Avatar, con paisajes nocturnos increíbles de árboles y plantas que emitían luz. No vais desencaminados, porque esto es exactamente algo así.

Las plantas fluorescentes son plantas modificadas genéticamente para que emitan luz de forma autónoma. Esto que parece tan sencillo de explicar, parece que no lo ha sido tanto llevarlo a cabo.

hongos fluorescentesCómo sabéis, el gen de la bioluminiscencia se encuentra de forma natural en algunos seres vivos, no es nada inventado de forma artificial. Animales como las luciérnagas, o numerosas especies marinas abisales lo poseen, también se encuentran en algunas bacterias y hongos. Explicado de una forma sencilla, para que se de la luminescencia en un ser vivo, debe darse un proceso químico, en el que la proteína luciferina debe ser oxidada y catalizada por la enzima luciferasa. A través de esta reacción se consigue que el cuerpo emita luz.

Lo que nos encontramos ya hoy con estas plantas fluorescentes, capaces de emitir luz, es el resultado del avance en la ciencia de la modificación de genes, que no sólo se concentra en obtener especies vegetales mas productivas o resistentes.

Pero, ¿por qué?

Bueno, parece que el fin de la aparición de estas plantas fluorescentes es el de hacernos ahorrar energía. Según podemos leer en la página web de Bioglow, una de las empresas que ha desarrollado esta técnica, la intención del desarrollo y la mejora de estos organismos responde a la intención de en un futuro, poder tener en nuestras ciudades árboles y plantas bioluminiscentes que nos permitan reducir el consumo de energía lumínica. De esta forma, con un numero elevado de estos individuos podría llegar a ser viable reducir drásticamente la iluminación nocturna de nuestras ciudades, que sería sustituida por estos árboles y plantas fluorescentes.

Ciudad fluorescente

Y ahora, ¿qué?

Quizá sea demasiado pronto para poder emitir juicios de valor, pero no quita que nos hagamos algunas preguntas.

Por todos es conocido la incertidumbre social con respecto a los Organismos Genéticamente Modificados, donde las posiciones tanto a favor como en contra parecen irreconciliables, y ambas disponen de argumentos aparentemente bastante sólidos.  Es cierto que la mejora y la evolución genética se ha dado de forma natural en el planeta, y se sigue dando. Lo que si que ya no parece tan sensato es jugar a ser dioses simplemente por el hecho de que tengamos la tecnología y los conocimientos para poder hacerlo. Mejorar especies vegetales de forma natural para mejorar sus rendimientos o resistencias poco tiene que ver con pasar genes de animales a plantas, sin haber valorado realmente y no conocer los posibles problemas para la salud a medio o largo plazo. Y mucho menos, no saber demasiado bien que podría pasar a nivel vegetal y ambiental.

planta fluorescenteHay que señalar que estos procesos de mejora implican la obtención de variedades mejoradas, que se usan para el cultivo intensivo, y acaban provocando pérdida de biodiversidad por la poca variedad y el tan amplio uso de éstas, y de esto si que estamos seguros. ¿Qué nos deparará pues el futuro con tantas dudas e incertidumbres en este tema?

Parece cierto que la aparición de estas plantas fluorescentes responde a un escalón más en la evolución humana, no es necesario para las plantas, pero si para nosotros. Empezamos a ser conscientes de que no podemos consumir recursos como lo estamos haciendo, sobre todo los energéticos, y esta podría pasar por ser una de las soluciones. Si que es verdad que hay muchas más, mas económicas, sencillas y fáciles de aplicar para reducir el consumo energético en las ciudades y zonas rurales, pero también parece que gusta la idea de avanzar hacia un mundo con plantas que emiten luz.

Ante todo, no hay que olvidar que nos encontramos ante OGMs, y no sabemos que implicaciones podría llegar a tener para el ecosistema global el uso de estas plantas fluorescentes fuera de un laboratorio. ¿Estamos dispuestos a asumir el riesgo? ¿es de verdad necesario?¿y es ahora el momento?

Muchas preguntas, y pocas respuestas. Y siempre, la misma encima de la mesa: ¿OMG’s, si o no?

 

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Alimentos transgénicos

¿Qué son los alimentos transgénicos?

Los alimentos transgénicos son aquellos alimentos cuyo ADN es modificado genéticamente para conseguir unas ventajas o características deseadas. Aunque se está empezando a introducir en algunos animales, actualmente tienen más presencia en alimentos de origen vegetal.

Existen dos tipos de alimentos transgénicos:

  • Por una parte aquellos que son modificados con el principal objetivo de aumentar la rentabilidad económica y la producción mediante tres propiedades principales: resistencia a pesticidas, resistencia a plagas y mayor productividad por metro cuadrado.
  • Y por otra, aquellos que son modificados para mejorar sus cualidades organolépticas y propiedades nutricionales en beneficio del consumidor. Se persiguen objetivos como obtener frutas sin pepitas, cambiar el tiempo de maduración de algunos frutos para disponer de ellos durante todo el año, modificar el color y sabor de algunos alimentos,  crear híbridos…

¿Cuales son las ventajas e inconvenientes de los alimentos transgénicos?

  • Ventajas:
  1. Mejor rendimiento económico para el agricultor, las semillas transgénicas son más fértiles
  2. Resistencia de las plantas a sequías y enfermedades (disminuye la dependencia de agua, fertilizantes, pesticidas…)
  3. Alimentos más nutritivos
  4. Alimentos más sabrosos y apetecibles
  5. Disminución del costo de alimentos y mayor durabilidad para la venta
  6. Crecimiento más rápido
  7. Creación de alimentos “medicinales” que se podrían utilizar como vacunas u otros medicamentos.
  • Inconvenientes:
  1. Los alimentos transgénicos pueden sufrir cambios genéticos inesperados y dañinos
  2. Los alimentos modificados pueden conllevar la creación de nuevos agentes que produzcan alergias o intolerancias alimentarias en los consumidores, así como resistencia a determinados antibióticos
  3. Organismos modificados pueden superar al organismo original y provocar su extinción o efectos medioambientales impredecibles
  4. En cuanto a temas biológicos, preocupa la resistencia que han ido desarrollando plagas y malas hierbas debido al uso de transgénicos, lo que conlleva un uso de herbicidas y pesticidas más potentes y la consiguiente contaminación medioambiental que acarrean
  5. Desde el punto de vista económico, ciertas empresas trabajan desarrollando semillas de un sólo uso, lo que provoca un gran desembolso cada año por parte de los agricultores

 ¿Es seguro el consumo de alimentos transgénicos?

TransgénicosAunque los alimentos transgénicos generalmente se consideran seguros, no existen estudios suficientes para garantizar con total seguridad su adecuación para el consumo humano.

Es cierto que ciertas investigaciones indican que no existen efectos negativos, pero son estudios realizados por compañias productoras de alimentos transgénicos, por lo que su veracidad o rigurosidad científica queda un poco en entredicho. Sin embargo las que si arrojaron resultados negativos sobre el consumo de alimentos transgénicos, llevadas a cabo por investigadores independientes, no fueron publicadas debido a la oposición de dichas compañias productoras.

También podemos indicar que ciertos estudios independientes realizados con animales alimentados con maíz y otros productos transgénicos indicaron ciertos problemas relacionados, como reducción de la fertilidad, disfunciones digestivas, represión del sistema inmunológico y susceptibilidad a las alergias.

¿Qué comidas son las más probables de ser transgénicas?

Practicamente todas las comidas procesadas contienen algún tipo de ingrediente transgénico.

Entre los alimentos con mayor porcentaje de transgénicos en el mercado nos encontramos con el maíz, la colza o canola, la soya, el arroz, la linaza, la papaya o el azucar. Por lo tanto cualquier producto que contenga derivados de estas plantas tiene muchas posibilidades de contener transgénicos.

Otras comidas o ingredientes con gran probabilidad de contener alimentos transgénicos son:

Todos los productos lácteos y sus derivados, los refrescos, los helados, los aderezos, los cereales, las carnes procesadas, las galletas o los dulces.

¿Qué alternativas existen a los alimentos transgénicos?

Hoy en día, los alimentos transgénicos están presentes en nuestra dieta, muchos de ellos de manera desconocida para nosotros.

Si deseas conocer estos alimentos, Greenpeace publica regularmente una lista, denominada guía roja y verde de alimentos transgénicos, donde indican que empresas utilizan alimentos transgénicos  y cuales no en la elaboración de sus productos.

Otra de las alternativas es consumir alimentos ecológicos, una practica cada vez más habitual y asequible para el consumidor.

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cria gorila

La noche del 15 de Marzo, Gorka (la gorila de costa del Zoo Aquarium de Madrid) ha dado a luz a su cría en un parto natural y sin complicaciones después de ocho meses de gestación.

La nueva cría es el séptimo miembro de la familia formada por los machos Malabo (macho dominante del grupo) y Yuba (su hijo) y las hembras: Yangu, Coco, Gwet y Gorka (su madre).

Este nacimiento integrado dentro del EEP (Programa Europeo de especies en peligro), es una gran noticia para la conservación del gorila de costa, una especie en grave peligro de extinción.

Aunque es necesario el paso de las primeras semanas de lactación para confirmar la correcta evolución de la cría, el perfecto estado de salud actual de ambas, la gran vitalidad de la cría y la experiencia de Gorka como madre hacen que reine el optimismo entre el equipo veterinario del Zoo.

gorka

Según el comunicado del Zoo Aquarium, el enorme instinto de protección de la madre ha impedido que los veterinarios pudieran determinar el sexo de la cría.
Al parecer es bastante normal que durante el primer mes la madre se aisle con la cría para afianzar su vínculo, dandole de mamar cada 5 o 6 horas. Una vez pasado el primer mes, progresivamente ira permitiendo el acercamiento y reconocimiento de la cría por parte del grupo. La leche materna será, de hecho, casi exclusivamente el único alimento del gorila hasta el año y medio, cuando empezará a incluir en su dieta verduras, ramas y alguna fruta.

La cría aún no tiene nombre y el zoo ha decidido elegir uno entre las propuestas de sus cuidadores mediante una votación en la pagina de Facebook del Zoo.

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Economía Verde

Llevamos tiempo escuchando y leyendo cómo expertos, tanto económicos como políticos y ambientales, hablan de que la economía verde puede salvar nuestro país. A pesar de ello, en estos momentos las ayudas a las energías renovables se han “congelado” y algunos stakeholders (grupo de presión o lobby) impulsan reformas energéticas que podrían no encajar al 100% dentro de una economía verde.

Pero, ¿qué es eso de la economía verde?

¿poner cañas debajo de un pino? ¿construir casas con bloques de paja? ¿comer las lechugas que medianamente consigo hacer crecer en mi balcón? Ah, y lo más importante,  ¿mi álbum de Instagram con la tomatera cherry que compré en el Mercadona, es economía verde?

Pues… la respuesta es que, hasta cierto punto. Dicen las malas lenguas que todo es política. Pues las malas lenguas deberían decir también que todo es economía. Bueno, quizá no podemos generalizar tanto. Vamos a dejarlo en que, todo aquello que podamos valorar, lo podamos meter en un mercado y transaccionar con el, es economía. De ahí entenderéis porque digo que lo que hay arriba escrito pueda entenderse como economía verde. Otra cosa es que alguien quiera pagar por tener las fotos de tu tomates. Pero si lo consigues, chapeau. Aunque lamente decirte ya, que no eres el primero el conseguirlo.

¿Y lo de verde? Pues eso. Si la actividad por la que obtengo un beneficio tiene algo de relación con el medioambiente, ya tiene el honor de ser calificada como tal. Para haceros una idea de lo que la opinión pública entiende como economía verde, os hablaría de agroturismo, producción ecológica, turismo de ver estrellas, de ver animales en parques naturales, construcción eficiente (así la llaman ahora, cuando no hay más narices que reducir costes por todos lados para poder llevar adelante alguna obra), turismo patrimonial (¿por qué será que en este país, el turismo está en todos lados?), tratamientos de basura y reciclaje, y un largo etcétera.

Pero no, no escribimos este artículo con aire melodramático para hablaros de chiringos de playa que sirven copas en vasos hechos de plástico reciclado con un diseño reshulón. No. Os escribimos este artículo así para que lo que viene a continuación no os duela tanto. Hay una parte de la economía verde que no está tan a la vista de todos, y, sobre todo, que los medios de comunicación no muestran muy a menudo. Nosotros nos preguntamos por qué.

Os estamos hablando de la otra economía verde, la de los instrumentos financieros verdes (que como ya hemos ido aprendiendo después de tantos años de crisis, deben de ser los que de verdad dan dinero, y, como siempre, sólo a algunos). Dentro de esta economía verde, se incluyen los mercados de CO2, los bancos de hábitat, las diferentes certificaciones que existen, subvenciones (pagos directos) y algunas más. Quizá algunos de vosotros hayáis oído hablar de algunas, de todas, o quizá de ninguna. Pero si, estas cosas también son economía verde.

La intención de este post pasa por explicar un poco los diferentes tipos de “instrumentos de mercado” relacionados con lo verde que existen a día de hoy, y, si os gusta, iremos ampliándolos más adelante!

De los mas fáciles de aplicación y comprensión, a los más difíciles, el primero sería los Pagos Directos.  Dentro de este grupo encontramos acciones o instrumentos como son las tasas (por ejemplo, algunas existentes en algunos países destinadas a preservar y mantener la biodiversidad), los impuestos o subvenciones (como las que se incluyen en la PAC).  Estos instrumentos son utilizados por los países para obtener ingresos por actividades que pueden dañar sus recursos ambientales y revertirlos posteriormente en ellos, para mejorarlos (como podría ser en el caso de tasas e impuestos), o pueden utilizados para fomentar el mantenimiento de estos espacios naturales, como serian las subvenciones para mantener pastos o grandes extensiones agrícolas activas pero con poca rentabilidad.

Dentro del gran grupo de las Certificaciones se incluye todo el mercado que se crea entre las empresas certificadoras, los productores certificados, y los clientes. Las empresas certificadores reciben sustanciosos honorarios por emitir certificados que garantizan que los bienes, o los procesos con lo que se fabrican estos bienes, cumplen con los requisitos que se ha acordado que deben cumplir (requisitos generalmente marcados por administraciones públicas). Los productores certificados ingresan más por las ventas de su producto porque los clientes están dispuestos a pagar más por ellos. Bien porque exigen esos requisitos. Bien por una cuestión de exclusividad.

Y por último, un gran grupo denominado Permisos Negociables. En este grupo se incluyen todos aquellos bienes, activos o “cosas ambientales” que, por su carácter de escasez o rareza, se pueden valorar. De esta forma, como ya sabemos, si se puede valorar, se puede comprar y vender. Y de ahí, tener un mercado. Dentro de este grupo encontramos los mercados de emisiones (entre los que está el CO2), los bancos de hábitat, y otros. Señalamos estos dos por ser los más comunes. Pero esto de un banco de C02.. ¿es realmente lo que suena? Si, exactamente. Es un mercado donde se pueden comprar y vender derechos de emisiones de CO2. Cada país tiene un cupo de emisiones anuales de toneladas de CO2. Si emite menos, puede comercializar con ellas. De ahí que se genere un mercado, donde puede entrar cualquiera. En cambio, si un país es deficitario, puede acudir al mercado, comprar más derechos, y así, sus fábricas seguir contaminando tan alegremente. Ya no parece tan bonito, verdad? Obviamente es una versión simplista. Pero, escuchad, es que el problema es que funciona así. Esto ha derivado en toda una serie de instrumentos que permite a las industrias contaminantes asegurarse sus emisiones, aunque la idea es que, al existir cupos cerrados, al final resulte más eficiente la transición hacia un sistema más respetuoso hacia el medio ambiente que comprar bonos para emitir CO2. Pero no está siendo tan rápido como debería.

Pero no todo está hecho para la pillería (o eso queremos pensar). Hay una serie de activos que se han ido desarrollando que permiten “compensar” a base de certificados en planes de desarrollo limpio. De una forma sencilla, sería algo así como, yo contamino aquí, pero lo compenso porque invierto para que algunos ecosistemas se mantengan y mejoren, y lo demuestro con estos certificados que adquiero. De esta forma se llega a los Bancos de Hábitats, donde se pueden adquirir activos para el desarrollo de acciones de conservación de la biodiversidad. El funcionamiento para que una zona natural pase a ser cotizable no es tan complicado: se desarrolla un proyecto de mejora, de creación, restauración, etc para esta zona. El llevarlo a cabo implicaría unas serie de mejoras ambientales (que se pueden valorar). Son estas mejoras las que se convierten en créditos o certificados  ambientales y que, por tanto, pueden ya ser comercializadas como tal. De esta forma, cualquier agente puede compensar daños ambientales al estar invirtiendo en la compra de estos certificados.

¿Qué os parece? Si queréis saber más de esto, seguid atentos al blog. Os iremos mostrando más y más de esta nueva “economía verde”.

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Pilas recargables

En un mundo lleno de dispositivos eléctricos las pilas recargables se han convertido en algo fundamental. El precio elevado de las pilas tradicionales para su uso habitual ha provocado un auge de las pilas recargables en detrimento de estas. Aquí te contamos todo lo que necesitas conocer sobre ellas, qué son, qué tipos hay o cómo cargarlas.

¿Qué son las pilas recargables?

Una pila eléctrica es un dispositivo que produce energía eléctrica mediante una reacción química que se lleva a cabo en su interior.

Las pilas convencionales son desechadas una vez finalizada su carga, puesto que la reacción que genera esa corriente eléctrica agota los materiales.

La diferencia con las pilas recargables es que en éstas, esa reacción química es reversible, por lo tanto, en lugar de ser desechadas tras su  uso, pueden ser recargadas y utilizadas nuevamente en numerosas ocasiones.

Es importante comentar que las pilas convencionales no están preparadas para ser recargadas. No debe hacerse bajo ningún concepto, no sólo porque no se conseguirá reestablecer su energía, sino por que pueden producirse alteraciones como fugas, mal funcionamiento del aparato o incluso pueden llegar a explotar.

Las pilas recargables tampoco tienen un uso infinito, poseen una vida útil con un número limitado de recargas en función del uso y del tipo de pila.

Tipos de pilas recargables

Basicamente existen tres tipos de pilas recargables:

  • Níquel-cadmio (NiCd): Es el tipo de pila más antiguo.

Ventajas: Suelen ser las más baratas.

Inconvenientes:  Menor vida útil, menor capacidad de carga y la presencia de cadmio la convierten en un elemento muy contaminante para el medio ambiente. Además sufren un problema conocido como “efecto memoria”. Lo que ocurre es que la pila deja de ser cargada por completo aunque de señal de que si lo está. Para evitar este fenómeno, la mejor manera es no realitar cargas cuando la pila esta parcialmente descargada, lo recomendable es esperar a que la pila se agote del todo.

  • Hidruro metálico de níquel (NiMH): Son las más utilizadas actualmente.

Ventajas: Mayor capacidad de carga, mayor vida útil y normalmente soportan más ciclos de recarga que las NiCd (aunque puede depender del fabricante). También son menos contaminantes y no sufren el efecto memoria.

Inconvenientes: Son algo más caras que las NiCd (aunque tienen mejor rendimiento  en función del precio)

  • Ión de litio (LiOn): Son las más caras, aunque también las más ligeras.

Ventajas: Elevada cantidad de energía y gran resistencia a la descarga. No sufren el efecto memoria y poseen un amplio número de ciclos de cargas.

Inconvenientes:  Se degradan muy rápido y son muy sensibles a las altas temperaturas, lo que puede acarrear su destrucción por inflamación o explosión.

Capacidad de las pilas recargables

La capacidad de energía en las pilas se mide en miliamperes/hora  (mAh). Conociendo el consumo de cada equipo podremos determinar el tiempo de duración de la pila en el dispositivo. Esto es un cálculo aproximado, ya que segun las características del dispositivo el consumo o el rendimiento pueden verse afectados.

Cargadores

Los cargadores son los dispositivos de recarga para las pilas y su funcionamiento es muy sencillo, basta con colocar las pilas en su interior y conectarlo a la red eléctrica.

El proceso de recarga consiste en el paso de corriente eléctrica a través de ellas, de forma que la reacción química se invierta y la energía sea de nuevo almacenada en el interior de la pila.

Existen diferentes tipos de cargadores, según su velocidad de carga. A mayor velocidad de carga, menor tiempo necesario para la recarga.

Es necesario conocer su funcionamiento para realizar una elección acertada:

  • Los cargadores más rápidos, generan un aumento del calor en la pila, por lo tanto debemos elegir un cargador con un piloto que nos señale que la pila se encuentra totalmente cargada. Este aumento de calor en la pila es peligroso, puede provocar que la pila se vacie e incluso llegar a causar una explosión.
  • Por el contrario los cargadores de recarga más lenta, los más habituales en el mercado, no poseen apenas riesgo de sobrecalentamiento en las pilas. Además son más baratos y con su uso las pilas acaban teniendo una mayor vida útil.

A la hora de elegir un cargador ten en cuenta elegir un dispositivo válido tanto para NiCd como para NiMH y en caso de ser posible, elige uno que corte la corriente una vez finalizada la carga.

Pilas recargables falsas

Con el incremento de consumo de pilas, procedente de la proliferación en el uso de dispositivos electrónicos, el mercado de pilas falsas aumentó considerablemente.

Es necesario evitar su uso ya que suelen ser pilas con un tiempo de vida útil muy inferior, y suelen tener menor calidad y capacidad de la que dicen tener. También es facil que nos engañen con el tipo de pila, NiCd en lugar de NiMH.

Una de las formas de detectar pilas falsas es observar sus características. Por ejemplo, es habitual que posean datos erróneos entre sus prestaciones, como una mayor capacidad de la existente en la actualidad en todas las pilas.

Consejos

  • Desde aquí te recomendamos el uso de pilas recargables en lugar de las tradicionales de un solo uso. Con unos pequeños cuidados puedes ampliar su vida útil y sus recargas, con el consiguiente ahorro, tanto en el bolsillo como a la hora de generar residuos.
  • Evita la exposición al calor y guardalas en un lugar seguro. Si una pila tiene fugas o señales de oxidación, desechala.

Contribuye al cuidado del medio ambiente y descarta siempre tus pilas usando un punto de recolección habilitado para ello.

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Paris

La contaminación atmosférica llega a Europa.

Ya no es sólo China quien registra niveles preocupantes de contaminación, según los expertos más del 90% de la población europea respiramos aire contaminado. El ultimo episodio de altas presiones en Francia, con cielos despejados, poco viento y fuertes contrastes de temperatura, provoca una alerta de contaminación atmosférica en la zona norte del país.

Transporte público gratuíto, disminución de la velocidad máxima de circulación de vehículos, desvíos de trafico pesado en la región de París o limitación en las emisiones en las plantas industriales son algunas de las medidas tomadas por el ministro de Ecología francés Philippe Martin durante el pasado fín de semana para reducir la contaminación.

Nuestros habitos urbanos, las emisiones de las industrias y la ingente cantidad de vehículos que recorren cada día las carreteras europeas han ido contribuyendo de manera nefasta a la calidad de nuestro aire.

Reino Unido, otro de los países más afectados por la polución, ya ha sufrido las consecuencias de no combatir de manera suficiente las emisiones y ha sido enjuiciado por la Comisión Europea. Francia podría ser el próximo.

Debemos recordad que la Organización Mundial de la Salud ha clasificado la contaminación del aire como un importante agente cancerígeno , constituyendo para la salud una amenaza más grave incluso que el tabaquismo pasivo.

¿Para cuando medidas de verdad?

Incentivar las ciudades inteligentes ecológicas, el transporte público sustentables, generación limpia de energía, construcción ecológica… son algunas de las medidas que pueden contribuir a reducir los niveles de contaminación antes de que sea demasiado tarde.

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