Home Tags Artículos relacionados con "alimentación"

alimentación

0 49

Una adecuada alimentación es imprescindible para asegurar el crecimiento y una buena salud durante los primeros años de vida de cualquier niño. ¿Sabes cuáles son los alimentos necesarios para el crecimiento? Hablamos de aquellos alimentos necesarios para el crecimiento debido a los nutrientes y sustancias que aportan a nuestro cuerpo.

 

Entre los especialistas, no hay dudas sobre que lo más aconsejable es “comer de todo” siguiendo una dieta sana y equilibrada. Una dieta que en los primeros meses de vida debe basarse exclusivamente en la leche materna (o sustitutivos), pues no hay un alimento más completo.

 

Cuando los bebés alcanzan entre 4 y 6 meses de vida, ya es momento de diversificar la alimentación. Durante este proceso, se pueden introducir nuevos alimentos en pequeñas cantidades durante las comidas, respetando un intervalo (entre 3 y 5 días) para cada nuevo alimento.

 

Con un año de edad, el niño debe tener una alimentación variada, suficiente, equilibrada e individualizada. Debemos tener siempre presente la recomendación de comer 5 raciones de frutas y verduras a diario. En este sentido, conviene tener en cuenta los gustos del niño, así como evitar hortalizas como las espinacas y las acelgas (hasta los 12 meses) y reducir su consumo a una ración al día en el caso de niños de 1 a 3 años de edad.

 

Recuerda evitar durante esta etapa los sólidos, que pueden conllevar riesgo de atragantamiento (frutos secos, granos de uva y cualquier porción grande de comida que pueda ser peligrosa). Asimismo, ten en cuenta que las necesidades nutricionales de los niños se sintetizan en el aporte de energía (mediante calorías) y nutrientes (proteínas, hidratos de carbono, fibra, grasas, vitaminas y minerales).

 

Las proteínas son especialmente necesarias entre los 10 y 12 años de edad en el caso de las chicas y entre los 14 y 17 años en los chicos. Podemos encontrar proteínas de origen animal (carne, huevos, leche y pescado) y proteínas de origen vegetal (legumbres, frutos secos, cereales, patata, zanahoria, judías verdes, guisantes, pimiento y tomate). En cuanto a las grasas, se aconseja el consumo de las que tienen origen vegetal (aceites, frutos secos y aguacate) y reducir al mínimo el consumo de grasas de origen animal, como la mantequilla.

 

Las necesidades de hierro también son muy elevadas en períodos de crecimiento y podemos encontrar alimentos ricos en este mineral como el hígado, la yema de huevo, los moluscos, las legumbres, los frutos secos, las pasas y ciruelas secas y los cereales.

 

Recuerda consultar al pediatra todas las dudas que tengas acerca de la alimentación de tus hijos y los alimentos necesarios para el crecimiento. ¡La dieta saludable y equilibrada es imprescindible para los niños!

Share Button

0 219
AlimentaciónvsSalud

Hace un par de semanas leíamos una noticia cuanto menos curiosa: los médicos de un hospital en Boston recetan a algunos de sus pacientes el uso del sistema de alquiler de bicis de la ciudad.

Forma parte del programa “Prescribe-a-Bike” (Receta una bici), lanzado conjuntamente por el Ayuntamiento de Boston y el Boston Medical Center, para facilitar el acceso a las rentas más bajas al sistema de alquiler de bicis de la ciudad y de paso, mejorar la salud de sus ciudadanos. En palabras del alcalde Marty Walsh: “Prescribe-a-bike es el enlace entre la salud y el transporte, y asegura que más residentes tengan acceso al sistema de alquiler de bicicletas Hubway”.

Lo cierto es que nos parece fantástica una noticia como esta. Quizá haya quien la pueda atacar de moralista (quienes son los médicos para decirnos con qué medio de transporte me tengo que desplazar) o de populista (¿desde cuando los políticos se preocupan también por nuestra salud?¿hay elecciones pronto?) pero lo cierto es que todo lo que sea facilitar y favorecer el acceso al transporte público menos contaminante (en este caso el sistema local de alquiler de bicicletas) está pero que muy bien.

En nuestro país sabemos muy bien lo bien que funcionan estos servicios. Sólo hay que mirar a ciudades como Barcelona, Sevilla o Valencia, cuyos sistemas de Bike-sharing funcionan bastante bien, y con un número cada vez mayor de usuarios.

Quizá todavía demasiado vehiculoprivado-dependientes, no nos damos cuenta del enorme potencial que alberga nuestro país para dejar aparcado el coche en casa y movernos con otro tipo de vehículos. Nos vanagloriamos del buen tiempo que tenemos, y de los pocos días de lluvia a lo largo del año. Estos factores (entre muchos otros) mueven a millones de turistas de latitudes altas hacia nuestra tierra, pero nosotros seguimos sin sacar todo el potencial.

Hay estudios que dicen que la mayoría de los trayectos urbanos realizados con el vehículo privado tienen menos de 4 km de distancia. ¿Os imagináis la cantidad de dinero que nos ahorraríamos si no tuviésemos que pagar por nuestros vehículos, y luego mantenerlos? ¿Y lo que ahorraríamos en combustible? ¿y si parte de ese dinero que se quema en nuestras gasolineras, se destinara a calentar hogares, no sería la factura energética más barata?¿y si anduviéramos más en lugar de coger el coche para desplazarnos hacia 10 o 15 manzanas de nuestras viviendas, o ir a la universidad?

Esto son sólo reflexiones que dejamos encima de la mesa. Es probable que la industria del automóvil se nos lanzara encima, igual que las energéticas. Pero oye, hay que reinventarse, ¿no? o eso es lo que le dicen a los agricultores,… y a la gente que pierde sus empleos.

Pero en este post no nos vamos a centrar en estas reflexiones, sino en el motivo que ha movido a Boston a llevar adelante este iniciativa: la obesidad y los problemas de salud relacionados con ésta.

Como sabemos, mientras en los países desfavorecidos sus ciudadanos pasan sus penurias por llevarse algo a la boca, en los países ricos nos permitimos el lujo de tirar comida y tener problemas de sobrepeso.  No nos engañemos, este tipo de enfermedades generan muchísimo dinero a empresas farmacéuticas y estéticas.  Porque esto es como todo: hay quien ve un problema, y hay quien ve una oportunidad. Y si uno se puede lucrar, pues mejor.

Pero quizá el problema va más allá, y me centro ahora en la industria agroalimentaria (con ciertos nexos no poco disimulados con las farmacéuticas). Sólo nos gustaría que durante un día, analicéis el tipo de publicidad que recibís y cuanta de esta tiene que ver con productos agroalimentarios. Que cuando vayáis al supermercado, os paréis un segundo a pensar y analicéis qué proporción de éste se dedica a productos envasados y metidos en cajas o paquetes (y que, por lo tanto, han pasado por la industria agroalimentaria) y cuánto a producto fresco. Ahora ya sabéis la magnitud del problema. Por el tipo de proceso de elaboración que tiene, los productos manufacturados que se comen degradan los compuestos naturales, que en ocasiones se sustituyen por otros de origen sintético, y todo se entrelaza con sustancias químicas que cuanto menos deberíamos pensar si hacemos bien en tomarlas o no (los componentes E-, grasas hidrogenadas, etc). Resulta curioso además, el sorprendente precio bajo que tienen (cuando han sido procesadas, envasadas y transportadas) en comparación con el producto qué se considera fresco (que también ha sido recogido pero solo transportado). Y ya por último, que pensemos en qué proporción se consumen unos y otros, si en un supermercado medio más de ¾ partes de éste se destina a los productos transformados.

Con esto no queremos insinuar que la industria agroalimentaria tiene la culpa de los problemas de salud de la gente. La ciudadanía tiene la genética que tiene, los hábitos que puede o quiere tener, y los recursos que puede tener. La industria agroalimentaria produce como a ellos les interesa, mirando de una forma un poco laxa los efectos sobre la salud que sus productos tienen sobre sus consumidores, y utilizando en ocasiones una publicidad que quizá no sea del todo veraz. Pero lo que si queremos decir es, si de verdad la administración pública vela por nuestros intereses y nuestra salud, como se demuestra con acciones como la vista en Boston y numerosas ciudades más, ¿por qué no el aprieta un poco antes a la industria agroalimentaria? ¿Por qué no exigen que produzcan alimentos más saludables y respetuosos con el medio ambiente? ¿Por qué no apoya más a los productores de productos fresco, como verdura y carne, para que las grandes superficies no marquen los precios y les asfixien? ¿Por qué no trabajar en todas las líneas de la cadena alimentaria? ¿Por qué no mejorar e implementar planes de alimentación saludable en colegios? ¿De verdad el futuro pasa por que nos tengamos que alimentar como los astronautas?

Sabemos la importancia del sector agroalimentario, a escala nacional y a escala global, un sector que mueve miles de millones, aunque no debemos olvidarnos que lo hace a un alto precio. Casi cada mes aparecen productos nuevos en los estantes de los supermercados, y nos parece genial que se investigue, y que los ciudadanos cada vez tengamos más oferta sobre la que poder elegir.  Lo que no nos parece tan bien es que luego se destinen cantidades enormes de dinero a resolver problemas que quizá se podían haber evitado.

Eduquemos en saber comer. Eduquemos en salud. Y sobre todo, exijamos que los productos que nos venden sean lo menos insaludables posibles. Las condiciones sanitarias de éstos serán increíbles. Pero,  ¿cuantos de esos componentes que aparecen en el apartado Ingredientes son realmente inocuos para nosotros, y para el planeta?

Share Button