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contaminación atmosférica

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contaminación ambiental

La contaminación del aire es causada por la alteración en la proporción de los elementos que lo conforman o al momento de aparecer sustancias extrañas o tóxicas suspendidas en él, y perjudica gravemente la salud del hombre, animales y plantas. De hecho, La Organización Mundial de Salud, alertó en el año 2013 que este tipo de contaminación es cancerígena.

El problema medioambiental ha crecido en forma exponencial, causando alertas y preocupación en todos los gobiernos del mundo, ya que por ejemplo, la capa de “neblina” gris y amarillenta que observamos principalmente en las capitales como Madrid, Barcelona, México, Nueva York o Santiago de Chile, evidencian la existencia de compuestos perjudícales como dióxido de nitrógeno, dióxido de azufre, monóxido de carbono u óxido de nitrógeno, que causan falta de viento y lluvia, lo cual a su vez agrava la existencia de los compuestos, por lo que nos encontramos en presencia de un círculo vicioso que afecta la salud tanto de los ciudadanos como de la propia naturaleza.

Medidas para medir la contaminación urbana

Esta contaminación urbana, como es también reconocida, está siendo ampliamente estudiada por la comunidad científica, por medio de proyectos como iSPEX. Para ello, utilizando como ejemplo nueve ciudades europeas, entre las que se incluye Barcelona, miden la calidad del aire, con un dispositivo unido a su Smartphone, para ubicar específicamente las zonas del continente que están más afectadas.

Si bien este proyecto es necesario, y podría llegar a tener repercusiones positivas para la ciudadanía y el medio ambiente a un largo plazo, en la actualidad necesitamos opciones para poder combatir la contaminación urbana, y preservar nuestra salud.

En vista de esto, el Reino Unido ha desarrollado un sensor para medir la contaminación del aire, llamado CleanSpace, a fin de evitar transitar por las regiones con mayor índice en esta.

En nuestro caso particular, si quieres específicamente conocer la calidad del aire, no solo por el grado de contaminación de la zona, sino consultar con una previsión a futuro de hasta 48 horas, una buena opción sería descargar Caliope EU.

Esta aplicación móvil, aplicada por el Barcelona Supercomputing Center, puede ser descargada por Google Play Store, y busca no solo concientizar a la sociedad sobre las dificultades y consecuencias de la contaminación urbana, sino ayudar a la población en riesgo, como los niños, o personas con enfermedades respiratorias, a evitar ser expuestos a ella.

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El último informe del IPCC señala que hay una enorme puerta abierta para poder solucionar el problema, y que todavía es posible limitar el calentamiento global a sólo 2 grados más de la temperatura del planeta antes de la era industrial

 

Siguiendo el hilo del artículo publicado ayer, os traemos la última información pública sobre el calentamiento global.

El pasado 15 de abril, el IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático) publicó la tercera parte del 5º Informe de Evaluación sobre el Cambio Climático, que está dedicado fundamentalmente al asunto de la reducción de las emisiones de los gases que provocan el calentamiento del planeta. Este 5º informe está separado en tres volúmenes. El primero de ellos está centrado en la explicación científica del cambio climático, el segundo en detallar los efectos que éste tiene, y cómo se está notando ya en el planeta, y el tercero, que ha sido el publicado esta semana pasada, detalla qué es lo que podemos hacer para afrontarlo y detenerlo, porque aún estamos a tiempo.

El acceso al informe completo (en inglés) lo tenéis aquí.

Hay que tener en cuenta que en este documento, en el que han trabajado 235 autores de 58 países, plasma el trabajo de mucho años de muchísima gente, y no parece que esté teniendo un impacto en el ámbito público relevante. Y dado el contenido, no creemos que sea justo. Un primer pensamiento que nos viene a la cabeza es el de que quizá no guste demasiado a las grandes potencias, por eso la opinión pública no se hace eco de él.
Lo mas importante, a nuestro juicio, es que hay una enorme puerta abierta para poder solucionar el problema. El informe remarca que todavía es posible limitar el calentamiento global a sólo 2 grados más a cuando empezó la era industrial, momento a partir del cual las emisiones de efecto invernado empezaron a incrementarse. Según cuenta la experta Kelly Levin, del Word Resources Insitute (Washington) para la agencia IPS (Inter Press Service), el mensaje clave de todo es que se debe hacer un esfuerzo mayor en la reducción de emisiones, y que los próximos 10 años van a ser cruciales para lograrlo. Hay estudios que concluyen que no hubiésemos llegado a donde estamos si los países hubiesen cumplido los acuerdos anteriores con respecto a las reducciones de emisiones, pero a día de hoy hay países que aún están lejos siquiera de cumplirlos.
Lo primero que nos viene a la cabeza es que, si están lejos de cumplir los primeros acuerdos sobre el tema (todos recordamos Kioto y sus incumplimientos o no adhesiones), cómo estarán ahora con respecto a los ajustes que se van a tener que hacer. ¿De verdad es posible contener este problema?

Costes, inversiones y emisiones

Según el informe, si que se puede. Pero éste deja claro que para conseguirlo, hay que dejar de invertir en combustibles fósiles.  Éstos son, fundamentalmente, el petróleo y el carbón. Y mas o menos todos nos hacemos una idea del enorme poder que tienen estos sectores en la economía global.
El informe plantea y estudia cientos de posibles escenarios, en los que concluye que hay que reducir entre un 40 y un 70% las emisiones que contribuyen al calentamiento global durante los próximos 35 años para contener el incremento de la temperatura en sólo esos 2ºC de los que hablábamos antes. Y si esto se antoja difícil, de ahí en adelante, hasta finales de siglo, las emisiones se deben bajar hasta casi 0.

Si científicamente todavía estamos en un punto donde podemos encontrar soluciones, ¿dónde radica el verdadero problema? El verdadero problema está en los costes e inversiones que se tienen que realizar para poder mantener los niveles de consumo e incrementarlos reduciendo el uso de energías fósiles, porque serán muy elevados. El informe del IPCC es científico, no económico, y no se habla de cantidades específicas, pero si que aclaran que el impacto en el crecimiento económico sería relativamente bajo (sobre todo teniendo en cuenta los aspectos positivos, como es el evitar el calentamiento del planeta) y que los grandes esfuerzos de mitigación sólo tendrían una reducción del aumento del consumo del 0,06 %.
El informe apunta a la reducción de inversiones en energía eléctrica convencional (entorno al 20%) en los próximos 20 años, al mismo tiempo que se incrementarán las renovables, la nuclear, gas natural y técnicas de captación de carbono. Queda claro que se debe de dejar de invertir en energías fósiles.
Hay expertos que critican el informe en estas líneas, debido a la complejidad de las dinámicas energéticas. Apostar por modelos como el gas como combustible de transición desanima a invertir en renovables, puesto que el beneficio inmediato se encuentra en esta primera energía, y lastra el resto de las pretensiones de reducir las emisiones de gases. A esto hay que sumar las enormes inversiones de empresas en nuevas soluciones tecnológicas que esperan ver retornadas, y a las que el informe no parece ofrecer soluciones que contenten.

Complicadas decisiones

Como vemos, numerosos factores, numerosos agentes implicados y decisiones que suponen millones en inversiones. Con tal de facilitar las cosas, el informe incluye un resumen para gobernantes (también accesible desde el sitio web) que actúa como documento de consenso, lo que implica que los 195 países miembros del IPCC aceptan firmar debajo de sus conclusiones.

Pero bajo esta apariencia, se esconde el gran verdadero problema de todo: ¿quién y cómo va a pagar por ese cambio de modelo energético? Y detrás de la respuesta, se encuentra la realidad de porqué se ha llegado a donde estamos.
Antes de la publicación del informe, se llevaron a cabo en Berlín discusiones entre los países. Pero la realidad es que estas reuniones parecieron más una lucha entre ellos por estar lo mejor posicionado posible de cara a las negociaciones y acuerdos que se tienen que dar el año próximo. Y sobre la mesa, la decisión de ver cómo se repartirá el coste financiero de las reducción de gases y la adaptación de las economías a los nuevos retos, tema especialmente sensible para los países de ingresos medios (rentas medias) y potencias industriales. Y lo es porque son éstos los principales causantes de las emisiones pasadas.
Al final siempre surge el mismo debate, y es que los países que hoy son los más fuertes, lo han sido a base de contaminar más en el pasado, y de mantener en la actualidad niveles elevados. Los países en desarrollo necesitan energía barata para poder seguir avanzando, y esto implica repetir el modelo que ya hicieron los países ricos, y explotar las pocas selvas y zonas naturales que quedan.
Los países ricos no quieren que esto suceda, porque de ser así, las reservas ambientales del planeta se verán extinguidas, y sucumbiremos a un caos ambiental global. Pero la respuesta de estos países es clara: sólo porque en el pasado los ricos hayan destruido sus recursos, no les puede obligar a que ahora nosotros no hagamos uso de los nuestros para poder avanzar. Y si no, que nos compensen económicamente, porque todos tenemos el mismo derecho a avanzar y mejorar.
Al final este debate se puede llenar de números, datos, porcentajes y miles de millones, pero esta es la idea en la que se basa el problema ambiental: los ricos lo provocamos. Y ahora los que se están desarrollando quieren seguir avanzando, y para eso consumen sus recursos. Recursos ambientales que los ricos decimos que son de todos, pero que en el pasado (y no tan pasado) no los consideramos así. ¿Quién tiene razón? ¿Es posible llegar a un acuerdo? ¿Habrá capacidad económica y voluntad para llevarlo a cabo? Porque parece que la capacidad científica ya está.
Mientras, los países buscan sus posiciones y siguen pidiendo nuevas clasificaciones para poder repartir y distribuir de otra forma las cargas.

Y sobre todo este debate, ¿dónde queda el ciudadano?

Al final, cada uno de nosotros, nos vemos implicados y sufrimos las consecuencias de todas estas decisiones. Pero es el esfuerzo de cada uno el que también tiene que facilitar las cosas, puesto que la luz producida es consumida por alguien, los coches los conduce la gente, los termostatos de la climatización son programados por nosotros y la compra la realizamos también nosotros.
Es por eso que nos tenemos que concienciar en nuestros hábitos, y tratar de que nuestra huella ecológica individual sea lo menos profunda, para facilitar esta transición. Aquí os ponemos algunos de ellos, porque pequeñas acciones y cambios de hábitos si que pueden cambiar de verdad las cosas:

_Mantener la climatización a menos de 20ºC en invierno, y no menos de 25 en verano
_Apagar siempre las luces cuando no estemos presentes, aunque sean pocos minutos.
_Reducir el uso del vehículo privado, o compartirlo lo máximo posible
_Hacer uso del transporte público, la bicicleta, o ir a pie.
_Adquirir productos de empresas que respeten el medioambiente.
_Hacer la compra en tiendas de barrio o a productores locales.
_Adquirir productos que no estén empaquetados o envasados, o que tengan los menos posibles.

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el PFTBA y sus consecuencias

Mientras poco a poco vamos viendo y conociendo más sobre el negocio existente con las emisiones de carbono y lo poco que realmente importa el Medio Ambiente y la Salud en determinadas esferas, aparecen nuevas noticias como la que leíamos en La Vanguardia hace unas semanas, en la que contaban el descubrimiento de un nuevo producto químico, que tiene un efecto sobre el calentamiento global 7100 veces mayor que el CO2.

De sobra es conocido que el CO2, junto con el metano, es una de las moléculas que mayor efecto tienen sobre el incremento del efecto invernadero. Pues bien, si comparamos el efecto de esta molécula llamada perfluorotributilamina (PFTBA) con el del CO2, resulta que la contribución de cada molécula de PFTBA equivale a 7100 de CO2. Hay que añadir a esto que el periodo de vida del PFTBa es de unos 100 años.

Parece que esta molécula se encuentra en productos electrónicos y en la química farmacéutica, con lo que, atendiendo al incremento de unos y de otros, no parece muy buena señal.

El estudio realizado es poco concluyente con respecto a sus efectos a largo plazo y resta algo de importancia debido a su baja concentración detectada (0,18 partes por billón, mientras que la media para el CO2 es de 400 partes por millón), lo que no quita que sea una mala noticia, y que nos debe hacer aún más conscientes de los graves problemas ambientales que estamos provocando sin darnos cuenta.

Enlace de la noticia:

http://www.lavanguardia.com/natural/20131211/54396055477/descubren-producto-quimico-gran-efecto-cambio-climatico.html

Algunas noticias sobre mercados de emisiones:

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/11/08/actualidad/1383950315_968427.html
http://www.factorco2.com/cas/site/actualidad-noticia.asp?id=4364

Conoce las cotizaciones de las emisiones de CO2:

http://www.sendeco2.com/

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Paris

La contaminación atmosférica llega a Europa.

Ya no es sólo China quien registra niveles preocupantes de contaminación, según los expertos más del 90% de la población europea respiramos aire contaminado. El ultimo episodio de altas presiones en Francia, con cielos despejados, poco viento y fuertes contrastes de temperatura, provoca una alerta de contaminación atmosférica en la zona norte del país.

Transporte público gratuíto, disminución de la velocidad máxima de circulación de vehículos, desvíos de trafico pesado en la región de París o limitación en las emisiones en las plantas industriales son algunas de las medidas tomadas por el ministro de Ecología francés Philippe Martin durante el pasado fín de semana para reducir la contaminación.

Nuestros habitos urbanos, las emisiones de las industrias y la ingente cantidad de vehículos que recorren cada día las carreteras europeas han ido contribuyendo de manera nefasta a la calidad de nuestro aire.

Reino Unido, otro de los países más afectados por la polución, ya ha sufrido las consecuencias de no combatir de manera suficiente las emisiones y ha sido enjuiciado por la Comisión Europea. Francia podría ser el próximo.

Debemos recordad que la Organización Mundial de la Salud ha clasificado la contaminación del aire como un importante agente cancerígeno , constituyendo para la salud una amenaza más grave incluso que el tabaquismo pasivo.

¿Para cuando medidas de verdad?

Incentivar las ciudades inteligentes ecológicas, el transporte público sustentables, generación limpia de energía, construcción ecológica… son algunas de las medidas que pueden contribuir a reducir los niveles de contaminación antes de que sea demasiado tarde.

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